The Odyssey, 2018

video / video installation, 17 min

Based on a childhood memory and a reworking of the myth of Odysseus, Barbara Sánchez Barroso’s The Odyssey recounts the sea voyage of a character who is on a quest to find a place supposedly linked to her origins: a specific cave on a particular island. But rather than a geographic landmark, it turns out to be a place of the mind, an archetype that functions as a symbolic and metaphorical representation of various concepts: the space of fiction, the unconscious, the mythical notion of origin, and even intrauterine life. The visual narrative is accompanied by a first-person voice over recounting the childhood memory. In a series of digressions, it explores aspects such as the intersection between fiction and biographical narrative, the role of foundational myths in the construction of the collective imaginary, and the inherent human drive to transform experience into stories. Sánchez also turns her attention to the myth of Odysseus, recognising its role as a literary archetype, and drawing an indirect analogy between the distortion of history through myths and the reconstruction of a life through memories. In the voice over, the artist reformulates and adapts phrases and fragments of fiction, poetry, and essays by such diverse authors as Joseph Campbell, Joan Didion, Éric Pauwels, Dante Gabriel Rossetti, Jean-Paul Sartre, and Emily Wilson. Sánchez Barroso incorporates these reformulated excerpts into her discourse as if they were unmarked quotes, without specifying their sources, and mixes them with her own reflections, constructing a narrative about fiction and literary archetypes through existing texts.

Installation views at Fundació Miró, Barcelona, 2018.


There are echoes of Plato in The Odyssey. The play of light and darkness, the reflections and shadows, the contrast between day and night, and the ambiguity between the real and the imaginary run through the video. The sea voyage ends in a cave, and once inside, the protagonist shines a flashlight on the walls and hollows, projecting a dim light that reveals its morphology. But then she puts it down and makes her way into the depths of the cave in total darkness. Thus, in a reversal of the myth of the cave, Sánchez Barroso’s The Odyssey seeks to reinstate the space of representation and defends fiction as a paradigm.

The Odyssey also springs from the artist’s interest in storytelling and the basic plots that, when adapted, have generated all the literary works and films ever made. The writer John Gardner once said that there are only two plots in all of literature: either the protagonist goes on a journey, or a stranger come to town. Given that women were not allowed to travel throughout much of history, stories with female protagonists usually follow the second, and tend to be above all stories based on waiting. Along similar lines, Ursula K. Le Guin pointed out that epic stories featuring male heroes are based on struggle, competition, domination, triumph... and are structured around the concepts of conflict and resolution. For her film, Sánchez Barroso chooses the first of Gardner’s two plots, the one in which the character goes on a journey. But in this case, she herself, a woman, is the protagonist. Moreover, the story follows an anti-heroic approach: there is no conflict, no struggle, no domination. Sánchez Barroso’s odyssey is above all an inner, psychological journey that does not involve resolution. In fact, its ending can be interpreted as a new beginning. With a title that is a direct reference to one of the earliest works of European literature – an epic poem that is actually the story of a return – this Odyssey reminds us that, in many cases, we travel in order to return to an origin, to go back to a beginning.

In the exhibition space, a boat accompanies the film. It is an object that is linked to the experience but not in a triumphant sense, as if commemorating a heroic feat. Lying on the floor, it is presented as flotsam or debris, suggesting a shipwreck of some kind, a loss.

Curatorial text by Alexandra Laudo

Partiendo de un recuerdo de infancia y mediante una revisión libre del mito de Odiseo, La Odisea de Bárbara Sánchez Barroso relata la travesía que un personaje realiza por mar en busca de un lugar supuestamente relacionado con su propio origen: una cueva específica en una isla determinada. Sin embargo, más que un enclave geográfico concreto dicho lugar se erige como un espacio mental y arquetípico que en la obra funciona como representación simbólica y metafórica de distintos conceptos: el espacio de la ficción, el inconsciente, la noción mítica de origen e incluso la vida intrauterina. El relato visual se acompaña de una locución en primera persona cuya voz narradora evoca este recuerdo de infancia y, recurriendo a la digresión, nos habla sobre cuestiones como las intersecciones que se producen entre la ficción y el relato biográfico, la labor que ejercen las historias fundacionales en el desarrollo del imaginario colectivo y la pulsión, inherente a la naturaleza humana, de transformar la experiencia en narración. Sánchez se refiere también al mito de Odiseo, menciona su funcionamiento como arquetipo literario y establece una analogía indirecta entre la tergiversación de la historia a través de los mitos y la reconstrucción de la vida a través de los recuerdos. En su locución, la artista reversiona y reformula frases y fragmentos de obras narrativas, poéticas y ensayísticas de autores tan diversos como Joseph Campbell, Joan Didion, Éric Pauwels, Dante Gabriel Rossetti, Jean-Paul Sartre y Emily Wilson. Como si se tratara de citas veladas, Sánchez Barroso incorpora a su discurso estos extractos revisionados sin explicitar cuáles son sus fuentes, y los mezcla con sus propias reflexiones para construir un relato sobre la ficción y los arquetipos literarios a partir de textos ya existentes.

The Odyssey / La Odisea, trailer

En La Odisea encontramos algunas resonancias platónicas. Los juegos entre luz y oscuridad, la presencia de reflejos y sombras, la contraposición entre día y noche o la indeterminación entre lo real y lo imaginado están presentes a lo largo de la pieza videográfica. La travesía marítima, además, culmina en una cueva, en cuyo interior el personaje protagonista va proyectando la luz tenue de una linterna sobre paredes y cavidades para revelar su morfología. Pero, al final, la protagonista deja la linterna en el suelo y se adentra en la cueva, hacia el fondo, en absoluta oscuridad. Así pues, al revés de lo que plantea el mito de la caverna, La Odisea de Sánchez Barroso propone una restitución del espacio de la representación, una reivindicación de la ficción como paradigma.
El trabajo parte también de un interés de la artista por los argumentos literarios esenciales que, versionados, dan lugar a todas las obras literarias y cinematográficas de la historia. Según afirmaba el escritor John Gardner, toda la literatura tradicional se basa solo en dos tramas: aquella en que el protagonista emprende un viaje y aquella en que un forastero llega al pueblo. Dado que, durante mucho tiempo, a las mujeres no se les permitió viajar, las obras literarias con protagonistas femeninas respondían principalmente a la segunda trama, y eran sobre todo historias basadas en la espera. En una línea de pensamiento similar, Ursula K. Le Guin habla de cómo las narraciones épicas protagonizadas por héroes masculinos se basan en los conceptos de lucha, competición, dominio, triunfo… y se articulan según unos parámetros de conflicto y resolución. La artista escoge para su film la primera de las tramas, la del personaje que emprende un viaje, pero es ella, figura femenina, quien la protagoniza. La historia narrada se desarrolla, además, según una perspectiva antiheroica: no hay conflicto, ni lucha, ni dominio. La Odisea de Sánchez Barroso es sobre todo una odisea interior, psicológica, que no pasa por la resolución. De hecho, su final se puede interpretar como un nuevo principio. Con un título que nos remite directamente a una de las obras literarias más antiguas de la literatura europea –una epopeya que no es sino el relato de un retorno–, la obra nos cuenta que a menudo viajamos para regresar a un origen, a un comienzo.

En el espacio expositivo, acompañando al film, se encuentra un barco. Es un objeto que remite a la experiencia vivida pero sin hacerlo triunfalmente, conmemorando la gesta. Tumbado, yaciendo en el suelo, se ofrece al espectador como un despojo y parece evocar algún tipo de naufragio, la pérdida de algo.

Texto curatorial de Alexandra Laudo