The Word for World is Forest, 2019

video / video-installation, 12 min

“We don't need to understand everything.”
Donna Haraway



What are the woods? Why do we need them? What do they say to us?
The woods are depicted above all as a site of wondrous contradictions. As Jennifer Sigler suggests: ‘To go “into the woods” is to enter both nightmare and wonderment, chaos and serenity. The woods are the threatening realm of wolves and witches, yet also a space of peace and introspection. They confound and illuminate, disorient and clarify, endanger and protect. The woods are where we ‘come to our senses’ and where we embrace our wilder selves. They are a space of complex life forms and ecological destruction; of growth and decay; of fantasy and ritual; of secrets and control; of hiding and of the hidden.’1

At the same time, the woods stand in opposition to the rampant excesses of the capitalist system, where ‘being’ shifts and changes based on the needs and wants of the moment. The allegory of the woods, silence, non-consumption, the ecological foundation against the technological device (intersecting with numerous third ways), are elements which, in the age of the posthuman and of the post-colonial vindication of nature, strive to overcome the advances of the world of simulation.

For the project ‘The Word for World is Forest’, the artist Bárbara Sánchez Barroso enters a new and complex territory that is both geographical and conceptual: the Amazon. Although the artist’s relationship with the woods and the depths of nature has involved numerous experiences and reflections, delving into the Amazon in all its complexity constitutes a whole new step in her own creative and introspective journey.

The provocative title of the exhibition makes reference to Ursula K. Le Guin’s science-fiction novella of the same name, published in 1972, in which the American writer explores and interweaves the themes of colonisation, deforestation, slavery, dreaming, and violence. In the novella, the metaphor of the woods raises the question of environmental awareness and invites us to reflect on humankind’s impact on nature.

Bárbara Sánchez Barroso wanders around these speculations, positioning her creative proposal in the context of experimentation and investigation. We are in a space where the artist engages in a dialogue with her own practice, where thought flows without being charted or hemmed in by rigid lines, where questions are more important than answers.

Readings, the practice of writing, encounters with objects, visions and sensations, the journey itself in an unfamiliar context, all narrate an open process, in progress, where Bárbara rejects any attempt at representation, description, or conclusion. How can we speak of something so ineffable? We are accustomed to rationalising, to systematising any information received, in accordance with immutable norms of structured thought. The artist here tries not to engage in that process, remaining instead in the realm of the quest, in a primordial state where ideas and emotions flow together. In this sense, the woods allow us to breathe, to question, and to accept variety, multiplicity, and contradiction.

As Pedro Neves Marques observes: ‘The Amerindians who live in the Amazon do not perceive the rainforest as ‘a’ rainforest,’ and in this awareness of a complex, plural world, the artist pursues her quest through a gaze that is open to other cosmologies, registering the diversity of feelings, meanings, visions, utopias, and beliefs that live and interrelate in the Amazon. The words of the Yanomami shaman Davi Kopenawa about the different way of seeing and understanding the world are very revealing, and very critical of the Western view: ‘You talk about the planet, but you don’t think it has a heart and breathes (...). You talk about politics and you study in books, but we learn from the rainforest and we observe with attention. You don’t know our wisdom; it is very different.’

This immeasurable life, in which indigenous knowledge combines powerfully with the elements of nature and their symbology, inspires and encompasses the experience of the artist. Among the numerous visions appear points of light, mirrors of heaven, reflections, seeds, plants and animals, sounds and silences, songs and wisdom, but also a distant shadow of threats. The element of fire, which has a significant presence in the work of Bárbara Sánchez Barroso, at once conveys this ambivalence: a purifying and at the same time menacing force that cleans and annihilates, cures and destroys. It also alludes to the evident political dimension of the Amazon and the socio-cultural resistance of its Indigenous peoples, threatened by the devastating motorway of so-called ‘progress’.

It is here, in this subtle point between transit and arrival, where the critical reflection on the perpetual and persistent actions of the colonisation and conquest of nature emerges. The Word for World is Forest is, at the same time, a rethinking of the relationship we have with life’s different ecosystems.

Curatorial statement by Herman Bashiron Mendolicchio



Installation views at An Island of Multiple Bridges exhibition, Ghent, 2019

“No necesitamos entenderlo todo.”
Donna Haraway




¿Qué es el bosque? ¿Porqué lo necesitamos? ¿Qué nos transmite?El bosque se presenta ante todo como un espacio de maravillosas contradicciones. Tal y como apunta Jennifer Sigler: “Ir “al bosque” es entrar en la pesadilla y en el asombro, en el caos y en la serenidad. Los bosques son el reino amenazador de lobos y brujas, pero también un espacio de paz e introspección. Confunden e iluminan, desorientan y aclaran, ponen en peligro y protegen. El bosque es donde “recuperamos nuestros sentidos” y donde abrazamos nuestro ser más salvaje. Son un espacio de formas de vida complejas y destrucción ecológica; de crecimiento y decadencia; de fantasía y ritual; de secretos y control; de esconderse y de lo escondido”.

Al mismo tiempo el bosque emerge como lugar antagónico al sistema desenfrenado del capitalismo donde “el ser” fluctúa y se transforma según las necesidades y las conveniencias del momento. La alegoría del bosque, el silencio, el no-consumo, el fundamento ecológico contra el artefacto tecnológico (en los cruces entre numerosas terceras vías), son elementos que –en la era de la narrativa post-humana y de la reivindicación post-colonial de la naturaleza- aguantan con esfuerzo ante los avances del régimen del simulacro.

Para el proyecto The Word for World is Forest la artista Bárbara Sánchez Barroso se embarca en un territorio –geográfico y conceptual- nuevo y complejo: el Amazonas. Si bien la relación de la artista con el bosque y la naturaleza profunda, ha pasado por numerosas experiencias y reflexiones, el adentrarse en el Amazonas y en su complejidad, constituye un paso más allá en su propio camino creativo y de introspección.

El título sugerente de la exposición hace referencia a la homónima novela de ciencia-ficción de Ursula K. Le Guin, publicada en 1972, en la que la escritora estadounidense condensa e interrelaciona temas de colonización, deforestación, esclavitud, sueño y violencia. En la novela, la metáfora del bosque interpela a la conciencia ecológica y nos lleva a reflexionar sobre la acción crítica de los seres humanos hacia la naturaleza.

Bárbara Sánchez Barroso transita alrededor de estas especulaciones, situando su propuesta creativa en el ámbito de la experimentación, del work in progress, de la investigación. Estamos en un espacio en donde la artista está dialogando con su propia práctica, donde el pensamiento fluye sin estar marcado y encerrado en líneas rígidas, donde las preguntas son más importantes que las respuestas.

Las lecturas, la práctica de la escritura, el encuentro con objetos, visiones y sensaciones, el propio viaje en un contexto que no le es familiar, narran un proceso abierto, en camino, donde Bárbara rehúye de cualquier intento de representación, descripción, conclusión. ¿Cómo hablar de algo que se nos escapa? Estamos acostumbrados a racionalizar, a sistematizar cualquier información recibida, bajo los cánones de estructuras de pensamiento y juicio ya cerradas. La artista aquí intenta no entrar en ese proceso, quedándose en la esfera de la búsqueda, en un estado primordial donde las ideas y las emociones fluyen conjuntamente. En este sentido el bosque permite respirar, cuestionar y aceptar la variedad, la multiplicidad y la contradicción.

Según comenta Pedro Neves Marques: “Los amerindios que viven en el Amazonas no perciben el bosque como “un” bosque”, y en esa toma de consciencia de un mundo complejo y plural, la artista desarrolla su búsqueda a través de una mirada abierta a otras cosmologías, registrando la diversidad de sentidos, significados, visiones, utopías y creencias que viven y se interrelacionan en el Amazonas. Las palabras del chamán indígena yanomami Davi Kopenawa sobre la manera distinta de mirar y comprender el mundo son muy reveladoras, además que muy críticas acerca de la mirada occidental sobre ello: “Habláis del planeta, pero no pensáis que tiene un corazón y respira (…) Habláis de política y estudiáis en los libros, pero nosotros aprendemos del bosque y observamos con atención. No conocéis nuestra sabiduría; es muy distinta”.

Esa vida inconmensurable, donde emergen con fuerza el conocimiento indígena junto con los elementos de la naturaleza y su simbología, inspira y envuelve la experiencia de la artista. Entre las numerosas visiones aparecen puntos de luz, espejos de cielo, reflejos, semillas, plantas y animales, sonidos y silencios, cantos y sabiduría, pero también una lejana sombra de amenazas. El elemento del fuego, que tiene su significativa presencia en la obra de Bárbara Sánchez Barroso, nos transmite de inmediato esta ambivalencia: elemento purificador y al mismo tiempo amenazador, que limpia y aniquila, que cura y destruye. Esto nos remite también a la evidente esencia política del Amazonas y a la resistencia socio-cultural de los indígenas, amenazados por la autopista arrasadora del así llamado “progreso”.

Es aquí, en este punto sutil entre tránsito y llegada, donde emerge la reflexión crítica sobre las perpetuas y persistentes acciones de colonización y conquista de la naturaleza. The Word for World is Forest es, también, un acto para repensar la relación que tenemos con los diferentes ecosistemas de vida.

Texto curatorial por Herman Bashiron Mendolicchio